Altruismo y donaciones: ¿Donarías parte de tu patrimonio, por ejemplo, a tu universidad?

Es una pregunta que surje. No es habitual en España, pero sí en otros países.

Donar en Estados Unidos

Dos ejemplos de donaciones de estadounidenses a sendas universidades que pueden sorprender. En primer lugar, destaca la que realizó John Paulson (multimillonario gestor de fondos de inversión de Wall Street) a la Universidad de Harvard. Nada más y nada menos que 360 millones de euros. Servirá para realizar unas ampliaciones en la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas. Además, le pondrán su nombre a la facultad. Por su parte, el fundador de Blackstone, Stephen Schwarzman, ha hecho llegar 150 millones, en el mismo concepto, a la Universidad de Yale.

¿A qué se debe tanta solidaridad para donar?

¿Qué les motiva a estas personas a dar parte de su dinero a las universidades u ONG?. Es difícil de entender con la mentalidad española. Sin embargo, este tipo de prácticas altruistas son muy comunes en el mundo anglosajón. Es como una especie de agradecimiento a la universidad por haber contribuido a una formación muy relacionada con el éxito alcanzado por estas personas. De esta manera, no solo demuestran su agradecimiento, sino que también contribuyen a que más personas puedan disfrutar de estos servicios.

De hecho, estas donaciones hacen que las universidades más sostenibles de Estados Unidos lo sean aún más.

¿Por qué en España solo alguna fortuna aislada sigue el ejemplo?

En España no se lleva mucho lo del altruismo y donaciones para con las ongs o universidades. Algunas razones explican que aquí no se dé el fenómeno estadounidense, como la dependencia de los fondos públicos, el desconocimiento de los funcionarios de los propios organismos públicos (protectorados de fundaciones) para los que solo caben las fundaciones de beneficencia y a ser posible que tributen, o la inexistencia de deducciones fiscales dignas de mención.

No obstante, sí que hay algunas donaciones al ámbito universitario que han tenido efectos positivos. Por ejemplo, los 15 millones aportados por Esther Koplowitz para la construcción de un centro de investigación biomédica en Barcelona o los 30 que invirtió la Fundación Botín en educación, desarrollo rural y ciencia.

Merece mención separada, el caso de la Obra Social “la Caixa”, que ha  mantenido por octavo año consecutivo una inversión de 500 millones de euros. Esto lo convierte en el primer mecenas de España y uno de los más importantes en el ámbito internacional.

¿Será posible mayor solidaridad en España?

Hay quienes piensan que es posible otra manera de hacer las cosas. No en vano, la crisis económica también ha afectado mucho a las universidades y otras entidades culturales y educativas. Todas y cada una de ellas han tenido que buscar formas alternativas de financiación.

Este tipo de mecenazgo altruista no se desconoce en las universidades españolas, pero dista mucho de tener la importancia del resto de países. Sin duda, son necesarias mayores deducciones fiscales y publicidad para las donaciones de relevancia. De esta manera, a los mayoritarios donantes de clase media podrían sumarse otras aportaciones más importantes.

La dependencia de los fondos públicos, el desconocimiento de los propios organismos públicos (protectorados de fundaciones) o la inexistencia de deducciones fiscales dignas de mención son razones que explican la escasez del altruismo y donaciones en España.

¿Qué hacen el resto de países?

La media Europea es del 75% de deducción por mecenazgo, con diferentes topes según el país, excepto en el Reino Unido, donde es ilimitado. En Alemania, Bélgica, Estados Unidos, Luxemburgo o Suiza, se deduce el 100 % de lo aportado

Hay que recorrer el camino para alcanzar la media Europea en incentivos al mecenazgo:

En España la media es del 35% de deducción por mecenazgo, estamos a la cola en porcentaje de población que ha realizado una donación a una ONG.