Donde los notarios no llegan, estamos en el s. XXI y si que se puede. Se dan poderes notariales a familiares, amigos, socios, abogados… Igual que se dan, se deben revocar (aunque no sea frecuente) porque ya no es necesario, o bien por falta de confianza, por ejemplo.

¿Qué es un poder?: Un documento público autorizado por un notario por el que una persona designa a otra como su representante para que mediante la exhibición de la copia autorizada del poder actúe en su nombre en determinados actos jurídicos.

¿Se puede revocar un poder? En cualquier momento, solicitando al representante la devolución de la copia autorizada del poder. Pero si no quiere, o no sabemos dónde está, o no nos acordamos de lo que hicimos (que sorprendentemente suele suceder)… es bueno otorgar una escritura de revocación del poder, y notificarlo al representante a través de un notario, cuando se pueda, dejando siempre constancia de la revocación para evitar que se aplique el 1738 del Código Civil que declara válido lo hecho por el apoderado que ignora la extinción del poder.

¿Cómo lo comunicamos? Si conocemos el domicilio puede que no se asegure con un burofax por el inconveniente de que es entregado en el horario del cartero, y no cabe contestar. Además, ya se supera el 78% de casos de negativa a recoger el burofax alegando así que nunca supo el contenido.

¿Y si no conocemos el domicilio del que revocamos el poder? Nada puede hacer el notario al no poder comunicarlo personalmente. Pero estamos en el siglo XXI y no es de recibo que este sea el final: “no se puede”.

Tanto si conocemos el domicilio, como si no, podemos comunicarlo fehacientemente, con el teléfono móvil, mediante un prestador de servicios de confianza, por el que avisaremos en texto sms de la revocación del poder adjuntando escritura de revocación. Tendremos certeza del envío, de la entrega y de la descarga del documento.

RECIBO