En el sector fundacional, como en tantos otros, se habla mucho de la transparencia, de cara a fuera, pero se suele dejar un aspecto muy importante para las actividades de las fundaciones: la comunicación y poder evaluar su impacto social.

Podríamos decir que si las actividades de una fundación no se comunican, no aparecen en google, no existen, no son conocidas, no tienen fácil acceder a proyectos, a donantes… Para saber si vamos por buen camino hay que saber evaluar todo aquello que se hace por medio de datos objetivos y verificables. Y mejor, si podemos medir el retorno en comunicación para nuestros donantes.

Durante muchos años, han sido las obras sociales de los bancos las que de un modo más gráfico y publicitario disponían de herramientas de evaluación de su actividad y de su impacto por medios tradicionales. Hoy es un hueco que hemos de rellenar, pero quizás sin los alardes publicitarios y costes de antes, y con mayor efectividad. De hecho, medir el impacto de nuestras actividades debiera ser parte del proceso de estas mismas actuaciones.

Como casos de éxito y ejemplos del impacto medible y verificado podemos citar varios proyectos de la fundación Social District que con menos de tres años de actividad tiene actualmente varios proyectos exitosos:

www.soyresponsable.es comunidad de personas interesadas en la responsabilidad individual, especializada en estilo de vida saludable que cuenta con 6.5 millones de lectores desde 122 países. Google apoya el proyecto y el impacto digital se mide a través de Google Analytics. La propia Google ha manifestado que las métricas de la actividad digital de la fundación se encuentran entre las mejores de España.

www.musicosporlasalud.org en menos de 2 años se ha convertido en la iniciativa de voluntariado musical en hospitales y centros sociosanitarios más importante en el ámbito internacional.  Cuenta con 1.380 músicos adheridos y ha realizado 3.000 microconciertos en 2017 repartidos por toda España e Islas. Más allá del número de beneficiarios por cada centro, la medición del impacto también contempla otros parámetros: número de centros adheridos [24 hospitales y 95 centros sociosanitarios], número de músicos adheridos: 1.380 y las valoraciones del personal de los hospitales. [Ejemplo de una valoración]

Adicionalmente a las métricas indicadas, el proyecto también contempla medir el retorno en comunicación para las entidades colaboradoras. En colaboración con Auditmedia, la fundación entrega a sus entidades colaboradoras un informe auditado del impacto generado en medios de comunicación.

Como ejemplo, la colaboración de la Dirección Territorial Valencia de La Caixa, sólo durante la primera semana, tras la publicación de la renovación de la colaboración obtuvo en medios ganados un retorno económico de 36.810 € superior a la aportación anual realizada. Ver auditoría monetizada impacto medios y redes sociales. Este sería un ejemplo muy claro de cómo la aportación social de una entidad colaboradora puede, más allá de financiar la acción social, generar beneficios y retorno cuantificable de manera rápida.

Otro factor importante para movernos en la buena comunicación debiera ser como una reacción frente a la falta de reputación sufrida por recientes escándalos judiciales y en medios de comunicación: para demostrar que el “sector” está “bien identificado” y que su acción en la sociedad no solo es positiva sino necesaria. Y dejando claro que ni las fundaciones públicas ni las fundaciones de los políticos nos representan ni suelen dar ejemplo.

También es cierto que muchas decisiones en la asignación de recursos a través de una convocatoria dependen ahora de la evaluación de impacto social de las actividades que se dicen hacer. Ni ya es posible tanta discreción en otorgar subvenciones, ni tampoco el donante o el mero ciudadano dejan de lado comprobar a dónde van sus recursos y para que se emplean.

En definitiva, la comunicación juega cada vez más un papel básico para la actuación de las fundaciones. Saber comunicar bien el impacto social implica además mayor confianza del donante.

Comunicar en el sector de las fundaciones significa responsabilidad, imagen, transparencia, reputación.

Las fundaciones, en mi opinión, han de evitar por tanto la comunicación de fotos, de imágenes estáticas, de medios de comunicación ya antiguos, de referencias constantes a ellas mismas, de siempre lo mismo. Hoy tenemos ejemplos de quienes más recursos obtienen son los que más impactos obtienen, los que mueven sentimientos, historias narradas por sus protagonistas y en segundos.

Las claves para aumentar en impactos vendrían por:

1. Considerar la figura del Dircom, director de comunicación, como una necesidad para todas las actividades en su concepción, planificación, desarrollo, presentación de informes, evaluación;
2. Trabajar la fundación en el fortalecimiento de su identidad e imagen;
3. Planificar la comunicación en detalles para dar ritmo y continuidad, sin rigideces;
4. Comunicar a nuestros colaboradores y donantes el retorno medible, cuantificable, de su aportación;
5. Comunicar cómo cambiamos con nuestra actividad: qué había antes, qué vino después y cómo se modificó.

(*) Fuente Giulio Sensi, director de la revista Voluntariatoggi.info.

En nuestro despacho de Abogado de Fundaciones ayudamos a consolidar la imagen de las fundaciones con las que trabajamos, generando contenido de calidad y poniendo a disposición de nuestros clientes la mejor estrategia de comunicación y desarrollo web. Si quieres trabajar con nosotros ponte en contacto a través de nuestra web, nuestro correo info@abogadodefundaciones.com o en el teléfono 660 392 192.