El cambio de dígito en el calendario conlleva un cambio en la mentalidad de la sociedad, que ve en el comienzo del nuevo año el momento idóneo para iniciar nuevos proyectos. La lista de deseos de los españoles está repleta de intereses profesionales y, ante la falta evidente de oportunidades laborales para todos, son muchos los que deciden desarrollar su ingenio y materializar esa idea que colma sus aspiraciones profesionales. En definitiva, son muchos los que deciden convertirse en emprendedores.

Los primeros pasos a la hora de desarrollar y consolidar un proyecto son siempre complicados, más aún cuando las trabas de financiación, la fiscalidad y la siempre tediosa burocracia hacen acto de presencia en el proceso lógico de creación de un negocio en España. Y es en ese punto del camino donde se cruzan las fundaciones. Se trata de instituciones de la sociedad civil, que no buscan tanto el beneficio económico como ser un motor para el desarrollo social en distintos ámbitos. En el caso concreto de las fundaciones de índole empresarial, su objetivo es potenciar la iniciativa emprendedora en nuestro país, es decir, la innovación y el desarrollo y, para ello, desempeñan su actividad cimentadas en los tres fundamentos básicos necesarios para sacar adelante una empresa: apoyo económico, apoyo financiero y apoyo técnico.

Estas instituciones tienen en las fundaciones anglosajonas Kauffman y Endeavor un espejo en el que reflejarse y un maestro del que aprender. Ambas fundaciones, a la vanguardia del impulso de empresas de base innovadora y tecnológica y a la caza del talento mundial, logran unos números de infarto: entre las dos suman más de 4.000 millones de dólares en activos. Las fundaciones en España, aunque más modestas, están tratando de contrarrestar los números de la crisis en la medida de lo posible. Un buen ejemplo es la Fundación Bankinter que, siempre con el modelo anglosajón presente y a través de los pilares citados anteriormente, apuesta firmemente por cambiar el modelo productivo español otorgando un mayor peso a la innovación.

Bajo esta premisa, las fundaciones de nuestro país invierten sus esfuerzos en fomentar el talento y el emprendimiento desde la base mediante acuerdos con empresas y centros académicos. Con este objetivo, otorgan becas, instauran premios y generan ayudas para incentivar la creatividad de universitarios y jóvenes empresarios, que en tiempos de crisis agudizan el ingenio y aumentan la competitividad. Prueba de ello es que en los sectores intensivos en conocimiento el empleo ha aumentado un 70% en la última década, frente al 42% en otros sectores.

Como instituciones de la sociedad civil, las fundaciones, aunque busquen apoyo a sus acciones en la Administración Pública, deben realizar su trabajo de la mano de inversores privados y business angels, verdaderos agentes activos a los que está ligado el futuro y consolidación de los emprendedores. En este sentido, desarrolla una labor importante la Fundación José Manuel Entrecanales, que fomenta el emprendimiento, selecciona y apoya proyectos empresariales innovadores a los que FIDES, un grupo de empresarios españoles, aporta financiación en régimen de capital riesgo. Durante este año, solo en España, los ángeles inversores han aumentado considerablemente su actividad en volumen de inversión y en el número de operaciones, sobre todo en empresas de base tecnológica, donde ha ido a parar el 86% del capital invertido, un dato que posiciona las iniciativas innovadoras como herramientas clave para el desarrollo del mercado.

Los apoyos económico y financiero son fundamentales, pero el valor de las fundaciones reside también en el apoyo técnico, principal revulsivo para regenerar e impulsar el tejido empresarial español. Estas instituciones proporcionan al emprendedor el asesoramiento adecuado en gestión, logística y desarrollo de un negocio. A través de la experiencia empresarial y de las nuevas tecnologías, las fundaciones dotan de la formación idónea para que los nuevos empresarios adquieran la confianza y la seguridad necesarias a la hora de emprender.

En este sentido, y a pesar del aumento en los últimos tiempos, el número de emprendedores en España sigue siendo mucho menor que en los países del mundo anglosajón. Y no se trata de falta de talento, es más bien un problema de gestión, de atracción y retención de este talento. Consolidar el capital humano como base de innovación y desarrollo pasa por la colaboración efectiva del Gobierno, del tejido empresarial, del sistema educativo y de toda la sociedad. Y esa labor, la de trasformar la legitimidad social del emprendimiento, es donde radica el verdadero sentido de las fundaciones, esas instituciones que han decidido apostar por nuestro país y por nuestros trabajadores, han decidido apostar por la innovación convirtiéndose en acicate para emprendedores y desempeñando un papel fundamental en el desarrollo económico de la marca España.

Publicado en Informacion.es por Luis Rivera el 26 dic