“El emprendedor social busca obtener beneficios, no para enriquecerse, sino para reinvertirlos en el propio proyecto, quiere que su compañía sea sostenible y, de forma paralela, busca el impacto social de su empresa. El objetivo de estos proyectos es dar solución a un problema social, sea de la envergadura que sea”.

Se trata de una nueva figura emergente, las ‘empresas sociales’ que pretenden hacerse un hueco donde no llega el Estado ni el sector privado. Debido al fin social de su actividad, logran involucrar a personas que no se implicarían igual en iniciativas puramente empresariales.

El emprendimiento social tiene que ser económicamente sostenible y concebirse así desde el principio, aunque reciban puntualmente alguna subvención. En este momento, la Comisión europea estudia darles un marco jurídico específico que favorezca su crecimiento, ya que, ahora mismo, existen muchas modalidades diferentes bajo las que se incluyen este tipo de proyectos: desde Fundaciones a Centros Especiales de Empleo, pasando por ONG’s o Sociedades Anónimas Laborales.

En Aragón se ha constituido recientemente Hiberis, una iniciatica que pretende aglutinar el Caudal de emprendimiento social para el impulso, colaboración y generación de proyectos e innovación social.

En el artículo citado en la Fuente se pueden conocer más proyectos de emprendimiento social que ya están en marcha y que han marcado la pauta.

Fuente: El País.