Hace años, cuando cumplía los 40, me regalaron un cartelón de unos dos metros de ancho, imitando una viñeta de Forges, donde se refleja mi trabajo durante más de una década en favor del asociacionismo en el medio rural, siempre teniendo en cuenta que sin la mujer rural, poco se podría hacer.

cartelonEn los casos donde el territorio y la naturaleza son ventajas para el desarrollo y la creación de empleo, hay cientos de negocios familiares y empresariales donde es la mujer quien da vida al proyecto y sobre la que pivotan el resto de los colaboradores como es el caso de la restauración, del turismo rural, la artesanía, el pequeño comercio, etc.

En el caso de las desventajas también en muchos casos es la mujer la que lo hace más llevadero con su trabajo y capacidad: el cuidado y la atención de los mayores y los enfermos, la educación de los hijos o la generación de economías complementarias han salido adelante gracias al extraordinario trabajo de las mujeres.

Aunque dejé el sector del asociacionismo he seguido con el de las fundaciones y con proyectos, pilotando alrededor de la mujer, … y en los que me vaya metiendo mi mujer, Anabel Lasheras. Por tanto, colaborar con lo que pueda con Mujeres Felices es simplemente un placer.