España es el país del mundo que más exigencias tiene para las fundaciones respecto a la tasa de gasto sobre sus activos.

La norma española, que parece redactada por intereses políticos cortoplacistas, establece en la ley de 2002 que una fundación que reciba por ejemplo grandes legados tiene que gastarlos en cuatro años, y menos mal que la mayoría de los protectorados ni conocen este aspecto. De hecho, sería el propio Estado el primero que podría estar incumpliendo la ley en muchas de sus entidades.

Pongamos un caso real: Cáritas recibe legados de modo habitual, y haga lo que haga la ley le obliga a gastarlos en cuatro años. ¿Y después? Aunque quiera utilizar esos fondos para pensar en el futuro, tiene un mínimo altísimo de gasto que cumplir.

En todo el mundo no hay país que obligue de esta forma a sus fundaciones a tanta tasa de gasto sobre su activo. Tenemos la mayor exigencia en el gasto, y quizás también en la supervisión, contra la opinión generalizada de que no se controla al sector. Ciertamente estamos en un país que no se sabe si es federal o asimétrico, pero donde reina la desconfianza y el pensar solo en mañana.

Estos son algunos datos sobre los recursos que en el mundo se destinan a los fines de interés general:

1) A nivel mundial, se calcula que son más de USD 150 mil millones al año los que las fundaciones destinan a sus fines de interés general. Es el gasto anual que incluye el costo típico en programas, ayudas y administración, del estudio realizado sobre 157.064 fundaciones de 23 países más Hong Kong.

2) Más del 90% de estos recursos se contabilizan por fundaciones europeas y estadounidenses, que representan el 94% de los gastos filantrópicos globales. Y dentro de Europa, son siete países (Francia, Alemania, Holanda, Italia, España, Suiza y Reino Unido) los que representan el 90% del gasto en fines de interés general.

3) En el mundo, las fundaciones gastan un promedio de 1 millón de dólares al año. Las diferencias son grandes, si en fundaciones de México, Brasil y Arabia Saudita se pasa de los USD 10 millones, un país como Suiza con una densidad muy alta fundaciones, tiene sin embargo la menor tasa de gasto, USD 184.634.

4) “Gastar” o “gastar”: nos referimos a las cantidades que las fundaciones gastan en relación con sus activos, o los que es lo mismo, un modo de medir el potencial para el impacto social a corto plazo. En relación con sus activos, la media de la tasa de gasto es del 10 %.
En latinoamérica la media es del 13 %. Entre los nueve países europeos, la tasa media es del 12% y es notablemente alta en España (37%), Francia (34%) y Alemania (24%). China (33%) también destaca por su gasto en proporción a sus activos. En Estados Unidos, es del 9%.


La tasa de gasto, efectivamente, se ve afectada por las exigencias legales. Así, mientras que en las fundaciones de EEUU se debe gastar un mínimo del 5% de lo generado al año, en España el mínimo es del 70% y todavía hay ignorantes que piden una mayor proporción!

En España, el artículo 27 de la Ley 50/2002 establece: “A la realización de los fines fundacionales deberá ser destinado, al menos el 70% de los resultados de las explotaciones económicas que se desarrollen y de los ingresos que se obtengan por cualquier otro concepto, deducidos los gastos realizados, para la obtención de tales resultados o ingresos, debiendo destinar el resto a incrementar bien la dotación o bien las reservas según acuerdo del Patronato. Los gastos realizados para la obtención de tales ingresos podrán estar integrados, en su caso, por la parte proporcional de los gastos por servicios exteriores, de los gastos de personal, de otros gastos de gestión, de los gastos financieros y de los tributos, en cuanto que contribuyan a la obtención de los ingresos, excluyendo de este cálculo los gastos realizados para el cumplimiento de los fines estatutarios. El plazo para el cumplimiento de esta obligación será el comprendido entre el inicio del ejercicio en que se hayan obtenido los respectivos resultados e ingresos y los cuatro años siguientes al cierre de dicho ejercicio.”

(*) Datos extraídos del informe “Global Philanthropy Report” elaborado por Paula D. Johnson de la Harvard Kennedy School.