Según un artículo del New York Times, cada vez más empresas deciden invertir en filantropía y medir su impacto pues comprueban que es la empresa la primera beneficiada.

Estas afirmaciones tienen su origen en un estudio del CECP Committee Encouraging Corporate Philanthropy y Conference Board que tras analizar a la empresa americana han comprobado que un tercio de los empleados participaron en proyectos de voluntariado corporativo, mejorando sus directivos en preocupación por lo social y mejora el nivel de compromiso de los trabajadores.

Y más conscientes de esto son los consumidores: el 65% de los ciudadanos de los EEUU comprueba si es verdad cuando una empresa declara ocuparse de problemas sociales, porcentaje que asciende al 76% entre los denominados Millenials. Y también un 76% de los consumidores potenciales dejaría de comprar un bien o servicio a una empresa que no coincidiera con sus convicciones. “Las empresas saben que demostrar el impacto de sus elecciones filantrópicas es importante para construir y fortalecer la marca”, afirma Kevin McDearis, vicepresidente de Blackbaud, una compañía de software que también se ocupa de la medición del impacto.

Es ya un hecho que la empresa quiere mostrar tanto a sus empleados como a los clientes que no solo están interesados en obtener beneficios, sino también en su entorno. Por esto, las empresas más innovadoras, buscan herramientas para resaltar el impacto de sus iniciativas.

La “medición” es principalmente útil para aumentar el impacto de la filantropía. Por ejemplo, la compañía Subaru tiene muchos empleados que hacen voluntariado de empresa. Para maximizar la participación de los empleados y fortalecer la reputación de la compañía, utilizan un software que no solo cuenta las horas de trabajo voluntario, como era el caso, sino que “rastrea” y mide su impacto. En otros casos, medir el impacto social y contarlo al consumidor es simple: es el caso, por ejemplo, de una empresa de calzado que decide, para cada par de zapatos comprados, donar otro a un necesitado. Para la empresa será fácil contarlos, para el consumidor será inmediato “ver” los resultados de la donación. En otros casos, demostrar el “lado social” de uno es más difícil. El artículo informa del YogaClub, una compañía que vende ropa de yoga: por cada paquete que vende, dona una clase de yoga a un niño necesitado.

Pero medir el impacto también es importante para entender qué actividades son más interesantes para los consumidores. Y para esto, tenemos las nuevas aplicaciones como puede ser Pledgeling, donde presentan su propio proyecto social, rastrear la adhesión y el impacto de las donaciones. O la iniciativa Evite, el sitio web para la creación de invitaciones, gracias al cual los organizadores de un evento pueden indicar a los invitados una organización sin fines de lucro para hacer una donación. O el caso español de Teaming donde cada donante aporta un euro al mes para cada proyecto social que quiera apoyar.

En definitiva, como venimos comprobando cuando una empresa constituye una fundación, no busca una deducción fiscal, busca mejorar en imagen, mejorar la marca y a la vez hacer algo por los demás de una forma clara y demostrada que el cliente aprecia.

Firms Learn That as They Help Charities, They Also Help Their Brands
por Paul Sullivannov, The New York Times, 6/11/17.

Queda clara la importancia de la filantropía en la empresa, tanto para sus trabajadores como para sus clientes, y cada vez son más las iniciativas que articulan su actividad de interés social a través de la figura de la fundación. Por eso desde nuestro despacho nos ponemos a vuestro servicio para asesoraros y acompañaros en todos los trámites necesarios para constituir vuestra actividad en fundación. Llámanos al teléfono 660 392 192 o escríbenos a info@abogadodefundaciones.com y te daremos respuesta inmediata.