Éste es el título del artículo publicado hace unos días en Expansión por Carlos Rodriguez Braun que se puede leer en su blog.

Me ha encantado, sobre todo por su inicio, pues se explica de una forma muy clara los motivos para crear una fundación, para hacer algo por los demás, a pesar de todas las pegas que pone el propio Estado: porque el Estado no lo hace.

Si realizas una actividad de interés general relacionada con la salud, la educación, el cuidado de animales o la cultura, puedes constituirla en fundación y así llevar a cabo tus objetivos de modo más eficiente. Consúltanos en el correo electrónico info@abogadodefundaciones.com o llámanos al teléfono 660 392 192 y te daremos respuesta a la mayor brevedad.

Donde hay una necesidad que no cubre el Estado, nace una fundación, ahorrándole lo incalculable: entidades como Cáritas, Cruz Roja y tantas fundaciones. Y sin embargo, socialmente se ve a las fundaciones como entes que se aprovechan de deducciones fiscales, muchas veces por culpa de las fundaciones de algunos políticos, como chiringuitos de unos cuantos…

“Suelo decir que no hay que confundir a la Madre Teresa con la Agencia Tributaria. Y no sólo porque la santa albanesa de Calcuta no obligaba a que la ayudaran a ayudar a los pobres, sino porque el Estado no lo hace.
Puede intoxicarnos con que se desvela por los marginados, pero lo cierto es que los marginados reciben una proporción minúscula del gasto público. Este último consiste en gigantescos movimientos redistributivos, que comportan cada año casi la mitad del PIB, nada menos, e involucran a la mayoría de la población, no a los marginados. Es decir, lo que el Estado hace realmente no se puede explicar porque abrigue impulsos caritativos, justos y solidarios”.

Está claro que ni el Estado se dedica principalmente a los necesitados, ni quita a los ricos para dar a los pobres, que ni tienen grupos de poder ni se movilizan: Las grandes ayudas y subvenciones del Estado van a las grandes empresas, a los grupos de opinión (prensa y tv).

Esto es así, pero seguiremos en las fundaciones de enfermedades raras buscando fondos entre los no ricos, luchando contra el tiempo, para financiar a los investigadores que no financia el Estado. Buscando recursos para la cultura o los mayores, porque al Estado solo les interesa subvencionar los viajes del imserso, que da más votos, porque lo que debería hacer NO LO HACE. Y a pesar de todo esto, cada vez que se quiera constituir una fundación seguiremos luchando contra la discrecionalidad y la burocracia, porque Hacienda, somos todos.