El patronato de las Fundaciones

El que una persona sea designada como patrono y acepte formalmente el cargo para ejercerlo, implica una relación contractual entre la fundación y el patrono: se ha dado una oferta de nombramiento y por escrito, o expresamente ante el propio patronato, una aceptación formal que es inscrita en el correspondiente registro.

Una relación jurídica, por tanto, que es fuente de derechos, obligaciones y responsabilidades que, aunque puede considerarse excesivo para el carácter gratuito del cargo, en ocasiones se pretende equiparar a los administradores de las sociedades mercantiles (cfr. arts. 133 a 135 LSA).

Por todo esto, es muy importante asesorarse.  Por un lado desde el punto de vista del fundador que busca quien le acompañe, la elección ha de ser seria, de personas que se comprometan y acepten. Para otras cosas o situaciones siempre se está a tiempo de nombrar asesores, consejos de sabios, de honor. Y por otro lado desde el punto de vista del que es propuesto como patrono, la decisión ha de ser meditada pues no se entra en una cofradía, ni en una junta de socios, ni en una ong.

Nuestro despacho tiene la experiencia, podemos ayudarle.

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En cualquier informe sobre la responsabilidad de los patronos de una fundación no se puede actuar como algunas compañías de seguros, café para todos, sino que hay que estudiar de que fundación se trata y a que se dedican.

Se analiza la responsabilidad general, en cuanto patronos de una fundación, en su doble vertiente respecto a la propia fundación y frente a terceros. También se comentan otros tipos de responsabilidad, penal o tributaria y se termina con la particular situación de la fundación que lo solicita.

La responsabilidad de los patronos de fundaciones tiene particularidades respecto a otro tipo de entidades, no sólo por los crecientes tipos de la responsabilidad civil, sino también por la evolución de las fundaciones y su actividad en tantos ámbitos de la sociedad, y su participación en el mundo empresarial.

Por otra parte, el posible daño del acto ilícito de la fundación puede ser muy amplio y variado, pues puede afectar desde personas concretas perjudicadas en el ámbito contractual hasta los intereses de beneficiarios de la fundación, obligándonos a relacionar ámbitos distintos de responsabilidad: el interno de la fundación con los patronos y el externo, terceros-fundación-patronos.

Pero también hay que tener en cuenta que aunque se intente equiparar a las fundaciones con las sociedades mercantiles, siempre hemos de destacar en las fundaciones frente a las sociedades anónimas: la persecución de fines de interés general y la ausencia de fin de lucro. Precisamente la exigencia constitucional (art. 34 CE) del fin de interés general, que sirva para beneficiar a un colectivo genérico de personas, es la que justifica la especial consideración de las fundaciones frente a otras personas jurídicas, en la medida en que, dentro de su ámbito limitado, cooperan por ello con los poderes públicos en la satisfacción de determinados fines sociales que éstos están llamados a atender en el ámbito de sus respectivas competencias (art.103.1 CE ).

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