La Asociación Española de Fundraising publicó en abril un informe que está hoy plenamente vigente con los cambios de la ley de fundaciones y la tibia mejora que han introducido. Destaco algunos párrafos de su introducción muy ilustrativos.

Actualmente, y de acuerdo con el Estudio del Perfil del Donante en España de 2012, en nuestro país existen alrededor de 3,6 millones de donantes que aportan una media anual de 176 € a las causas de interés general, lo que supone un total de 670 millones anuales. Un porcentaje que está muy por debajo de la media de los países de nuestro entorno, y sin lugar a dudas, muy relacionado con el escaso incentivo estatal a este tipo de contribuciones.

cuadro donantes europaA esta situación estructural, se une la situación coyuntural que trae consigo el estancamiento de la donación privada. En 2006 13% de la población colaboraba de forma regular con ONG, en 2008 11%, en 2010 9% y en 2012 9,1%.

Si bien es cierto que los ciudadanos hacen una donación regular o puntual a una ONL o con cualquier Fundación/Asociación no movidos por el retorno fiscal si no por otros motivos (generosidad, solidaridad, afinidad con la causa, etc.), no es menos cierto que
en el contexto de una economía en recesión, un mayor retorno fiscal incentivaría a particulares y a personas jurídicas (empresas) a incrementar su compromiso y facilitaría un mayor compromiso de la ciudanía. Existe un 40% de la sociedad española que no ha colaborado nunca con ninguna causa social y no tiene intención de hacerlo en el futuro.

Como se muestra en el gráfico adjunto, en países europeos dónde existen legislaciones que incentivan fiscalmente la donación de particulares y empresas hay mayores niveles de compromiso ciudadano. El país de referencia es Francia que aprobó la Loi du
Mécénat en 2003 y entre ese año y 2010 30.000 pymes se incorporaron a realizar mecenazgo en diferentes ámbitos.

% DE LA POBLACIÓN DONANTE EN RELACIÓN A LOS INCENTIVOS FISCALES AL MECENAZGO

cuadro donantes y desgrav
El contexto de grave crisis económica actual está teniendo un impacto negativo muy directo en la financiación pública y privada en actividades de interés general en todos los sectores: social, cultural, I+D, educación, cooperación al desarrollo, etc. Es necesario animar a la sociedad civil (ciudadanía, empresariado,..) para que incremente su compromiso en las actividades de interés general con la ayuda, en materia de políticas públicas y política fiscal, por parte del Estado. En algunos sectores como el de cooperación, el cultural, el de la salud o la educación universitaria los recortes han sido drásticos. Estas reducciones han venido de todas las administraciones del Estado: central, autonómicas, provinciales y locales.

En el ámbito más social, las ONG luchan contra la pérdida de base social y con la dificultad de conseguir nuevos socios y donantes para conseguir mantener sus actividades y programas y poder compensar las pérdida de financiación pública. En el sector no lucrativo somos conscientes de que vivimos un punto de inflexión, nos encontramos en un momento en que incluso las administraciones públicas – vía fundaciones públicas, vía administraciones locales, etc. – tratan de buscar mecenazgo y patrocinios en el sector privado de forma activa para financiar actividades regulares. En el sector de la cultura, esta tendencia hace años ya que está pasando pero en otros ámbitos, como el de la salud o la enseñanza superior universitaria, hay ahora mismo una presión enorme para intentar compensar las pérdidas de financiación pública vía ingresos privados.

La concesión de beneficios fiscales a las personas y entidades que colaboran con las organizaciones sin ánimo de lucro, mediante la realización de donaciones o aportaciones si ningún tipo de contraprestación, tiene por finalidad el fomento de las actividades de interés general desarrolladas por aquellas (independientemente del ámbito de actividad, ya sea de asistencia social, cultural, educativa, investigación científica, cooperación al desarrollo, etc.), así como el fomento de la participación social en dichas actividades.

Como ya nos ha mostrado la experiencia francesa, la mejora de los incentivos redundaría en un claro aumento de la colaboración de particulares y empresas. Lejos de considerar los incentivos al mecenazgo como una merma de los recursos públicos, debe reconocerse que el coste de las donaciones está destinado a sufragar las actividades de interés general desarrolladas por el sector privado no lucrativo, actividades que, en otro caso, tendrían que ser atendidas por el sector público o no serían atendidas y dejarían de contribuir al bien estar social.

POSICIONAMIENTO DE LA AEFR SOBRE LA NECESIDAD DE REFORMAS LEGISLATIVAS EN LA MEJORA DE LA FINANCIACIÓN DEL TERCER SECTOR NO LUCRATIVO EN ESPAÑA